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Boca se despide del Mundial de Clubes con un amargo empate ante Auckland City
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2 Abr 2026, Jue

Boca se despide del Mundial de Clubes con un amargo empate ante Auckland City

El Xeneize quedó eliminado en la fase de grupos tras igualar 1-1 con el modesto equipo neozelandés y la victoria de Benfica sobre Bayern München

Nashville, Tennessee – 24 de junio de 2025

La aventura de Boca Juniors en el Mundial de Clubes 2025 llegó a su fin de la manera más dolorosa posible. En una tarde gris en el GEODIS Park de Nashville, el equipo dirigido por Miguel Ángel Russo no pudo cumplir con la misión casi imposible que tenía por delante: golear al Auckland City de Nueva Zelanda y esperar que Bayern München derrotara al Benfica en Charlotte.

El partido que marcó el final

Con la necesidad de hacer un milagro deportivo, Boca saltó al campo sabiendo que solo una goleada histórica podría mantenerlo con vida en el torneo. Sin embargo, lo que parecía un trámite ante un equipo semiprofesional se convirtió en una pesadilla que reflejó todas las falencias del momento xeneize.

La única alegría llegó temprano, a los 26 minutos, cuando Nathan Kyle Garrow, arquero del Auckland City, cometió un error fatal que terminó en autogol. Era el único tanto que Boca convertiría en todo el encuentro, una muestra clara de la falta de contundencia que caracterizó toda su participación en el torneo.

El golpe de gracia llegó en el segundo tiempo, cuando Christian Gray, un profesor de educación física que dejó sus clases en Nueva Zelanda para vivir el sueño del Mundial de Clubes, marcó el empate a los 52 minutos. Ironías del fútbol: el gol que sentenció la eliminación del gigante sudamericano fue obra de un docente que combina su pasión por el fútbol con la enseñanza.

Una tormenta que reflejó el momento del club

Como si fuera una metáfora del momento que vive Boca, el partido debió suspenderse temporalmente por una tormenta eléctrica que azotó Nashville. Cuando se reanudó, las noticias desde Charlotte eran definitivas: Benfica había vencido 1-0 al Bayern München, sellando así la eliminación argentina.

Miguel Merentiel tuvo la oportunidad de cambiar la historia cuando convirtió a los 59 minutos, pero el VAR anuló su gol por una mano previa de Kevin Zenón. Fue la síntesis perfecta de un torneo donde nada le salió bien al Xeneize.

Un fracaso que duele en La Ribera

La eliminación en la primera fase del Mundial de Clubes representa un nuevo revés para un Boca Juniors que atraviesa uno de sus peores momentos. Con apenas 2 puntos en 3 partidos (dos empates y una derrota), el equipo mostró un nivel muy por debajo de lo esperado para un club de su jerarquía.

El historial en el grupo C fue demoledor:

  • Fecha 1: Empate 2-2 vs Benfica (después de ir ganando 2-0)
  • Fecha 2: Derrota 2-1 vs Bayern München
  • Fecha 3: Empate 1-1 vs Auckland City

Las consecuencias económicas

Más allá del dolor deportivo, la eliminación temprana también tiene un costo económico significativo. Boca se queda con los 16.21 millones de dólares ganados por participación y el empate ante Benfica, pero pierde la oportunidad de sumar los 7.5 millones adicionales que reciben los equipos que alcanzan los octavos de final.

El camino de regreso

Con la maleta hecha y el orgullo herido, Boca debe regresar a Buenos Aires para concentrarse en el segundo semestre del año. Su próximo compromiso será recién el 13 de julio ante Argentinos Juniors por la primera fecha del Torneo Clausura 2025.

La eliminación en el día del cumpleaños de Juan Román Riquelme, presidente del club, añade una cuota extra de amargura a una campaña que quedará en el recuerdo como una de las más decepcionantes de la historia reciente del club.

Para Boca Juniors, el Mundial de Clubes 2025 será recordado no por las hazañas, sino por la confirmación de que el camino de regreso a la elite del fútbol mundial será mucho más largo y complejo de lo que muchos imaginaban.


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By Gavroche

Entre el Río de la Plata y el Mediterráneo, alguien recoge las palabras que caen de los bolsillos rotos de la historia. Obrero de VITA, aprendiz de lo invisible. Sus manos conocen el trabajo honesto: diseñar cuando hay que diseñar, escribir cuando hay que escribir, callar cuando hay que escuchar. No firma contratos con el olvido. Camina las calles de dos ciudades que lo toleran: Buenos Aires, Barcelona. Como el Gavroche de Victor Hugo, conoce los atajos donde la verdad se esconde del poder. No es héroe ni pretende serlo. Solo un cronista de barricadas cotidianas. "Je suis tombé par terre, c'est la faute à Voltaire". Cae, se levanta, sigue.

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